Entrega del galardón 10 de Septiembre, 21:30.
Palacio de Exposiciones y Congresos de Estepona
|
Paul Naschy (Jacinto Molina de nombre real) nació el 06 de septiembre de 1934 y desde muy pequeño demostró una gran afición por todas las artes plásticas y como no por el cine. Su vocación nació el día que colándose en una sala del Madrid de los años 40 visionó “Frankenstein y el hombre lobo” (Roy William Neill 1943), desde entonces Su afición por el séptimo arte fue en aumento hasta nuestros días. Dentro del ámbito cinematográfico lo ha sido todo, actor, guionista, director y productor. Su carrera empezó en 1966 en las ramas de dirección y producción a las órdenes de directores como Pedro Lazaga o Manuel Mur Oti pero antes de lanzarse a su vocación, Naschy tuvo tiempo de cursar bachillerato superior en Madrid, la carrera de ciencias exactas e iniciar la carrera de arquitectura.
Además de estudiante ejemplar Naschy también tuvo tiempo de ser deportista elite en la rama olímpica de halterofilia de la que es varias veces campeón de España y donde incluso llegó a participar en campeonatos del Mundo y Europa siendo preseleccionado en dos ocasiones para dos olimpiadas, Roma y Tokyo. Aparte de estas actividades, trabajó como dibujante e ilustrador profesional y publicó numerosas novelas de género. Además él fue el autor de las portadas discográficas que lanzaron a Elvis Presley, Bill Hally y Frankie Lane en España.
Ya en su faceta de actor, en 1968 guioniza y protagoniza la película La Marca del Hombre Lobo que inicia el "boom" del cine Fantástico en España, el denominado “fantaterror”. Posteriormente y normalmente tomando como punto de partida sus guiones, surgen títulos (muchos de ellos ya de culto) como La Noche de Walpurgis, Los Monstruos del Terror, El Jorobado de la Morgue, El Gran Amor del Conde Drácula o El Espanto Surge de la Tumba.
En 1976 decide ponerse al frente de sus propios productos iniciando una prolífica carrera como director legando títulos tan significativos como El Caminante, Madrid al desnudo, El huerto del francés, Los Cántabros o El aullido del diablo. Contratado por la industria japonesa Naschy inicia una larga etapa como documentalista, con obras como El Museo del Prado, Las Cuevas de Altamira, El Palacio Real de Madrid o La Máscara del Juyo.
Entre tanto tuvo tiempo de generar toda una corriente de cine fantástico en España, erigiéndose en la figura más representativa del género, hecho que le llevó a idear los festivales de cine fantástico de Sitges y especialmente el de Estepona del que ejerció como coordinador general hasta el último momento.
Más tarde es nombrado delegado en España de la NHK Japonesa y produce series de TV y películas para el país nipón. En 1982, El Museo del Prado es premiada como la mejor película del año en Tokyo. Fruto de la colaboración con el país del sol naciente nacen varios de los títulos cumbre de su filmografía realizados mediante la fórmula de la coproducción, como son La bestia y la espada mágica, El retorno del hombre lobo o El carnaval de las bestias.
Una vez concluida la aventura japonesa Paul Naschy regresa a España retomando su carrera. Desde entonces son numerosos los premios y homenajes que ha recibido, tanto en nuestro país como en el extranjero. Entre los más destacados están el Karl Laemmle en Washington, el Hall de la fama de la revista Fangoria (New York), el Unicornio de Oro en la Semana Internacional de Cine Fantastico de Estepona, la máquina del tiempo y la María del festival de Sitges, el lifetime Achievement Award del festival de cine de Ámsterdam y en 2001 la Medalla de Oro de las Bellas Artes que le fue entregada por los reyes de España y es que Naschy cuenta con seguidores en todo el mundo, sobre todo en EEUU, Alemania y Japón.
Entre sus últimos trabajos podemos citar School Killer (Carlos Gil, 2001), Octavia (Basilio Martín Patino, 2002), Mucha Sangre (Pepe de las Heras, 2002), Rojo Sangre (Christian Molina, 2003) con guión del propio Naschy, Rottweiler (Bryan Yuzna, 2004), Un lobishomen na Amazonia (Ivan Cardoso, 2005), Empusa (Jacinto Molina, 2007), La Herencia Valdemar (Jose Luis Alemán, 2008) y El apóstol (Fernando Cortizo, 2008), primera incursión de Naschy en el cine de animación. Por desgracia, el cáncer nos lo arrebató el pasado 30 de noviembre de 2009, pero su legado cinematográfico perdurará gracias a todos los fans que repartidos por el mundo rinden tributo a su figura. |

|